Bukowski y la depresión

Consejos

Periódico anárquico El Amanecer

“Me meto en la cama por tres días y cuatro noches, cierro las cortinas y solo salgo de la cama para tomar una cerveza. Salgo de ahi completamente iluminado por dos o tres meses”. Agrega Bukowski: “todos deberian de irse a la cama cuando estén bajoneados, estamos obsesionados con que tenemos que hacer… un círculo de levantarse y hacer algo, arriba, abajo”

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El Esclavo (Deleuze)

“… el esclavo es el que se siente tanto mejor cuando todo va mal. Más va mal, más está contento. Este es el modo de existencia del esclavo! El esclavo, cualquiera que sea la situación, es necesario cada vez que vea el lado feo. El truco feo. Hay gente que tiene un don para esto: estos son los esclavos. Puede ser un cuadro, puede ser una escena en la calle; hay gente que tiene un don para esto. Hay un don para el esclavo y al mismo tiempo, es el bufón. El esclavo y el bufón. Dostoievski escribió páginas muy profundas sobre la unidad del esclavo y del bufón. Y del tirano, son tiránicos estos tipos, se aferran, ellos no los sueltan… no dejan de poner la nariz en una mierda cualquiera. No están contentos. Siempre hay que reducir los ánimos. No es que los ánimos sean necesariamente altos, pero es necesario cada vez que lo reduzcan, siempre están demasiado altos. Es necesario siempre que encuentren una pequeña ignominia, una ignominia en la ignominia, ahí se convierten en rosas de alegría; cuanto más asqueroso, más contentos están. Sólo viven así; este es el esclavo! Y es también el hombre de remordimiento, y es también el hombre de sátira, es todo esto. Y esto es lo que Spinoza opone a la concepción de un hombre fuerte, un hombre poderoso, cuya risa no es él mismo. Es una especie de risa muy benevolente, la risa del hombre dicho libre o fuerte. Dice: ” si esto es lo que quieres, entonces vete! Es ridículo, sí, es ridículo! Es lo contrario de la sátira. Es la risa ética!”

(Gilles Deleuze – curso de 09 de diciembre de 1980-In: ‘ cursos sobre spinoza (Vincennes, 1978/1981 encuentra)

“El animal arrebata el látigo al Señor
y se azota a sí mismo para considerarse su propio amo,‭
sin comprender que todo es una fantasía
engendrada por un nuevo nudo en el látigo del Señor”
F. Kafka

Para acabar con la masacre del cuerpo, Félix Guattari

“Ya no podemos soportar que nuestro sistema nervioso sirva de transmisor en el sistema de explotación capitalista, estatal, patriarcal, que nuestro cerebro funcione como una máquina de suplicios, programada por el poder que nos cerca.”

Periódico anárquico El Amanecer

Félix GuattariCuales sean las pseudotolerancias de que haga alarde, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual, afectiva, a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…

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La psiquiatrización de los niños o el desarrollo normativo para ser adultos

Muy distinto a lo que se cree habitualmente, no se patologiza a la infancia porque se quiera -al menos ahora- excluir a los niños que antes cargaban con diagnósticos de “idiotismo”, o ahora con “trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)” y otros, se realiza este proceso a cargo de la escuela, la psiquiatría y parte de la psicología porque se pretende la normalización forzosa de aquellos niños a priori desviados o resistentes a la norma. La creación de está norma es también la construcción de un “desarrollo” que determinaron instituciones médicas y pedagógicas para todos los niños, esté desarrollo pretende ser verdad y a la vez tiranía de la regulación de la infancia. Tal como decía Foucault, “el desarrollo es común a todo el mundo, pero lo es más como una especie de óptimo, una regla de sucesión cronológica con un punto ideal de culminación”(1), este punto final que Foucault se refiere como “ideal” es la llegada a la identidad “adulta”. El adulto no es nunca un ser natural, es una creación jurídica, médica e identitaria, que debe portar y reconocer sobre sí mismo el sujeto “normal y sano”. La adultez es entonces el arquetipo de la sociedad disciplinaria y el orden dominante.

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La soledad absoluta está prohibida

“Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.”
Henry David Thoreau

Gran parte de los viejos discursos relativamente revolucionarios partían de la primicia de un supuesto estado de soledad del individuo provocado por las condiciones dominantes, inclusive la llegaron a declarar servil a la dominación, entonces –decían- un proceso emancipador significaría indudablemente “dejar de estar solo”. Creo que la soledad no debe pensarse en un asunto práctico, sino profundamente filosófico, parte de ello consiste en no establecer a priori una relación entre “individuo” y “soledad”, puesto que cae en una serie de falacias fatales.

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En defensa de la locura. Algunas aclaraciones

“Del esquizo al revolucionario tan sólo hay la diferencia entre el que huye y el saber hacer huir lo que huye, reventando un tubo inmundo, haciendo pasar un diluvio, liberando un flujo, recortando una esquizia. El esquizo no es revolucionario, pero el proceso esquizofrénico (del que el esquizo no es más que la interrupción, o la continuación en el vacío) es el potencial de la revolución.”
Deleuze y Guattari, El AntiEdipo (1972)

Defendemos la reapropiación política de “loco” por el contexto político-social en el cual nos encontramos, nunca hemos querido generar falsas relaciones como loco-revolucionario u otras, al menos no a priori. Nos posicionamos como locos por la significante política que presenta la locura frente a la sociedad de los cuerdos y sanos; no hay duda que los viajes del loco se vuelven una forma de huída, de fuga, pero esto no significa que sea agradable, su locura es causante de la constante dominación, sometimiento y represión de las instituciones disciplinarias, por eso cobra sentido la antipsiquiatría como declaración de guerra a los dispositivos de medicalización y normalización, justamente porque el loco está siendo dominado a través de su patologización psiquiátrica. Lo mismo es aplicable para los “depresivos”, no hay ningún “depresivo” que se sentirá en buena condición sufriendo por las miserias que genera el estado de las cosas, pero cuando rechazamos la patología, no estamos negando el sufrimiento, sino dándole un valor potencial subversivo de cambio. E insistimos, no estamos diciendo que el “depresivo” sea “subversivo”, sino que su sufrimiento no debe ser patologizado, sino considerado elemento político.

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