La psiquiatrización de los niños o el desarrollo normativo para ser adultos

Muy distinto a lo que se cree habitualmente, no se patologiza a la infancia porque se quiera -al menos ahora- excluir a los niños que antes cargaban con diagnósticos de “idiotismo”, o ahora con “trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)” y otros, se realiza este proceso a cargo de la escuela, la psiquiatría y parte de la psicología porque se pretende la normalización forzosa de aquellos niños a priori desviados o resistentes a la norma. La creación de está norma es también la construcción de un “desarrollo” que determinaron instituciones médicas y pedagógicas para todos los niños, esté desarrollo pretende ser verdad y a la vez tiranía de la regulación de la infancia. Tal como decía Foucault, “el desarrollo es común a todo el mundo, pero lo es más como una especie de óptimo, una regla de sucesión cronológica con un punto ideal de culminación”(1), este punto final que Foucault se refiere como “ideal” es la llegada a la identidad “adulta”. El adulto no es nunca un ser natural, es una creación jurídica, médica e identitaria, que debe portar y reconocer sobre sí mismo el sujeto “normal y sano”. La adultez es entonces el arquetipo de la sociedad disciplinaria y el orden dominante.

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La soledad absoluta está prohibida

“Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.”
Henry David Thoreau

Gran parte de los viejos discursos relativamente revolucionarios partían de la primicia de un supuesto estado de soledad del individuo provocado por las condiciones dominantes, inclusive la llegaron a declarar servil a la dominación, entonces –decían- un proceso emancipador significaría indudablemente “dejar de estar solo”. Creo que la soledad no debe pensarse en un asunto práctico, sino profundamente filosófico, parte de ello consiste en no establecer a priori una relación entre “individuo” y “soledad”, puesto que cae en una serie de falacias fatales.

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De residuos y resistencias frente a la sociedad disciplinaria (desde Michel Foucault)

“¿Que puede ser fatal, loco, desmedido? Quizás. Pero lo cierto es que en cuanto a la responsabilidad o a la irresponsabilidad, nada sabemos de tales nociones: se las dejamos a la policía y a los psiquiatras de los tribunales”
(Deleuze & Guattari, 1972)

Michel Foucault nos dice que desde final del S. XVIII y principio del S. XIX comenzarían las sociedades disciplinarias dejando atrás a sus antecesoras: las sociedades soberanas, donde la dominación era visible, así mismo la rebelión era palpable, y un temor recurrente para el poder político. En las sociedades disciplinarias en cambio, la dominación funciona de forma invisible, por dispositivos virtuales, y es constante, no necesita a un policía, introduce el policía en nuestras cabezas, se codifica en nuestros cuerpos, subjetiviza, normaliza, y nos vuelve a todos en agentes disciplinarios, y (re)productores del orden imperante, que además tiene una serie de instituciones normativas como soporte, tales como escuelas, hospitales, cuarteles, prisiones y otras. Sigue leyendo

Primer círculo “I AM WHAT I AM”. Fragmento de “La insurrección que viene” del Comité Invisible

Nota: La insurrección que viene es un ensayo francés escrito por El Comité Invisible, y publicado en el año 2007. Como los mismos autores dicen: “Este 
libro
 está 
firmado 
por 
un
 colectivo
 imaginario.
 Sus 
redactores
 no
 son
 los
 autores.
 Se
 han 
contentado 
con
 poner
 un
 poco 
de
 orden 
en
 los
 lugares 
comunes
 de 
la época,
 en
 lo
 que 
se 
murmura 
en
 las 
mesas
 de
 los
 bares,
 tras
 las 
puertas
 cerradas 
de
 los
 dormitorios. 
No 
hacen
 sino
 fijar
 las
 verdades
 necesarias,
 aquellas
 por
 las
 que
 el
 rechazo
 universal
 llena
 los 
hospitales
 psiquiátricos 
y
 las
 miradas
 de 
pena.
”

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Delirio, enfermedad mental construida y la psiquiatría como policía de la Norma

“Recuerdo haber pensado en una oportunidad que los esquizofrénicos son los poetas estrangulados de nuestra época.”
David Cooper, Psiquiatría y antipsiquiatría (1967)

Antes que todo será necesario aclarar que cuando hablamos de delirio no le estamos dando un sentido psiquiátrico a la palabra, utilizamos el término simplemente para el entendimiento del lector, nos referimos con esté al conjunto de cuestiones que el loco experimenta en sus viajes. El delirio es el principal soporte psiquiátrico de las patologías construidas como: esquizofrenia y psicosis, no por nada en el DSM-V establece las “ideas delirantes” y las “alucinaciones” como los primeros síntomas para reconocer estas supuestas “enfermedades mentales”. En respuesta a esto como primicia de resistencia cuestionamos la construcción de “idea delirante”, puesto que se configura como aquello que sale de la Norma y de la Razón, traducida esta ultima en la suma de entendimientos a partir consensos cognitivos, políticos y sociales que se establecen y producen principios y verdades -haría falta leer a Kant al respecto-, pero que tiene un fracaso y una falacia evidente en su construcción de origen, puesto que no hay verdad ni realidad única, son ficciones políticas, tiránicas y normalizadoras en el fin de construir está Razón, por lo cual es también funcional con lo primero: la Norma, como productora de verdades; ficciones políticas que configuran la Razón. Sigue leyendo

Suicidio como línea de Fuga

“La perfección del suicidio se encuentra en lo equívoco.”
Guy Debord, Aullidos por Sade (1952)

Cuando hablo del suicida no hablo del loco, pueden existir suicidas locos y no, pero la evidencia empírica muestra que no hay co-relación verídica entre el suicidio y la locura, ni siquiera en la estadística o en la literatura al respecto, cuestión que la discursiva mediática y psiquiátrica de forma intencionada ha preferido ignorar, esto porque establecen como verdad pública la falacia de que el loco se encuentra en peligro de sí mismo, y posiblemente se encuentre en una situación peligrosidad pero no producto de su delirio -como dice la institución psiquiátrica- sino de las condiciones políticas y médicas de las que fue secuestrado, está en peligro de sus ataduras pero no de su locura. Condiciones de contexto, situaciones y estado de las cosas que nos pone a todos en un devenir suicida, locos y supuestos cuerdos.

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Carta a los directores de asilos de locos, Antonin Artaud

Señores:

Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo cerebral en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?

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