Para acabar con la masacre del cuerpo, Félix Guattari

“Ya no podemos soportar que nuestro sistema nervioso sirva de transmisor en el sistema de explotación capitalista, estatal, patriarcal, que nuestro cerebro funcione como una máquina de suplicios, programada por el poder que nos cerca.”

Periódico anárquico El Amanecer

Félix GuattariCuales sean las pseudotolerancias de que haga alarde, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual, afectiva, a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…

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La psiquiatrización de los niños o el desarrollo normativo para ser adultos

Muy distinto a lo que se cree habitualmente, no se patologiza a la infancia porque se quiera -al menos ahora- excluir a los niños que antes cargaban con diagnósticos de “idiotismo”, o ahora con “trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)” y otros, se realiza este proceso a cargo de la escuela, la psiquiatría y parte de la psicología porque se pretende la normalización forzosa de aquellos niños a priori desviados o resistentes a la norma. La creación de está norma es también la construcción de un “desarrollo” que determinaron instituciones médicas y pedagógicas para todos los niños, esté desarrollo pretende ser verdad y a la vez tiranía de la regulación de la infancia. Tal como decía Foucault, “el desarrollo es común a todo el mundo, pero lo es más como una especie de óptimo, una regla de sucesión cronológica con un punto ideal de culminación”(1), este punto final que Foucault se refiere como “ideal” es la llegada a la identidad “adulta”. El adulto no es nunca un ser natural, es una creación jurídica, médica e identitaria, que debe portar y reconocer sobre sí mismo el sujeto “normal y sano”. La adultez es entonces el arquetipo de la sociedad disciplinaria y el orden dominante.

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La soledad absoluta está prohibida

“Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.”
Henry David Thoreau

Gran parte de los viejos discursos relativamente revolucionarios partían de la primicia de un supuesto estado de soledad del individuo provocado por las condiciones dominantes, inclusive la llegaron a declarar servil a la dominación, entonces –decían- un proceso emancipador significaría indudablemente “dejar de estar solo”. Creo que la soledad no debe pensarse en un asunto práctico, sino profundamente filosófico, parte de ello consiste en no establecer a priori una relación entre “individuo” y “soledad”, puesto que cae en una serie de falacias fatales.

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En defensa de la locura. Algunas aclaraciones

“Del esquizo al revolucionario tan sólo hay la diferencia entre el que huye y el saber hacer huir lo que huye, reventando un tubo inmundo, haciendo pasar un diluvio, liberando un flujo, recortando una esquizia. El esquizo no es revolucionario, pero el proceso esquizofrénico (del que el esquizo no es más que la interrupción, o la continuación en el vacío) es el potencial de la revolución.”
Deleuze y Guattari, El AntiEdipo (1972)

Defendemos la reapropiación política de “loco” por el contexto político-social en el cual nos encontramos, nunca hemos querido generar falsas relaciones como loco-revolucionario u otras, al menos no a priori. Nos posicionamos como locos por la significante política que presenta la locura frente a la sociedad de los cuerdos y sanos; no hay duda que los viajes del loco se vuelven una forma de huída, de fuga, pero esto no significa que sea agradable, su locura es causante de la constante dominación, sometimiento y represión de las instituciones disciplinarias, por eso cobra sentido la antipsiquiatría como declaración de guerra a los dispositivos de medicalización y normalización, justamente porque el loco está siendo dominado a través de su patologización psiquiátrica. Lo mismo es aplicable para los “depresivos”, no hay ningún “depresivo” que se sentirá en buena condición sufriendo por las miserias que genera el estado de las cosas, pero cuando rechazamos la patología, no estamos negando el sufrimiento, sino dándole un valor potencial subversivo de cambio. E insistimos, no estamos diciendo que el “depresivo” sea “subversivo”, sino que su sufrimiento no debe ser patologizado, sino considerado elemento político.

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De residuos y resistencias frente a la sociedad disciplinaria (desde Michel Foucault)

“¿Que puede ser fatal, loco, desmedido? Quizás. Pero lo cierto es que en cuanto a la responsabilidad o a la irresponsabilidad, nada sabemos de tales nociones: se las dejamos a la policía y a los psiquiatras de los tribunales”
(Deleuze & Guattari, 1972)

Michel Foucault nos dice que desde final del S. XVIII y principio del S. XIX comenzarían las sociedades disciplinarias dejando atrás a sus antecesoras: las sociedades soberanas, donde la dominación era visible, así mismo la rebelión era palpable, y un temor recurrente para el poder político. En las sociedades disciplinarias en cambio, la dominación funciona de forma invisible, por dispositivos virtuales, y es constante, no necesita a un policía, introduce el policía en nuestras cabezas, se codifica en nuestros cuerpos, subjetiviza, normaliza, y nos vuelve a todos en agentes disciplinarios, y (re)productores del orden imperante, que además tiene una serie de instituciones normativas como soporte, tales como escuelas, hospitales, cuarteles, prisiones y otras. Sigue leyendo

Colectiva Antipsiquiatría, Comunicado 2

“El orden de los Estados no tolera ya el desorden de los corazones” (La Historia de la Locura en la Época Clasica, Vol 1), decía el viejo maestro Michel Foucault, es que la Razón y Norma hegemónica vuelven su peor enemigo cualquier desvío de sus producciones de subjetividad, no se trata solo de no ser amigables con lo desviado y pervertido, sino de aplastar en nombre de la ciencia y de la cordura cualquier estallido impredecible de locura y principio de anormalidad, porque esta sociedad es de los sanos, de los normales y de los cuerdos, y en representación de ella se consume, se reprime o se normaliza la disidencia y diferencia a nivel de Deseo, entendido este como maquina productora de subjetividades. Sigue leyendo

Primer círculo “I AM WHAT I AM”. Fragmento de “La insurrección que viene” del Comité Invisible

Nota: La insurrección que viene es un ensayo francés escrito por El Comité Invisible, y publicado en el año 2007. Como los mismos autores dicen: “Este 
libro
 está 
firmado 
por 
un
 colectivo
 imaginario.
 Sus 
redactores
 no
 son
 los
 autores.
 Se
 han 
contentado 
con
 poner
 un
 poco 
de
 orden 
en
 los
 lugares 
comunes
 de 
la época,
 en
 lo
 que 
se 
murmura 
en
 las 
mesas
 de
 los
 bares,
 tras
 las 
puertas
 cerradas 
de
 los
 dormitorios. 
No 
hacen
 sino
 fijar
 las
 verdades
 necesarias,
 aquellas
 por
 las
 que
 el
 rechazo
 universal
 llena
 los 
hospitales
 psiquiátricos 
y
 las
 miradas
 de 
pena.
”

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